Como ya acostumbra el Centro Excursionista Almoradí cada invierno, realizamos una salida de alta montaña con iniciación a la misma a Sierra Nevada, a la zona del Refugio Postero Alto y Picón de Jerez, en Jerez del Marquesado. Ya son bastantes los años que elegimos este lugar por su proximidad a nuestra zona, belleza y singularidad llena de posibilidades en las actividades de alta montaña.
Viernes 13 de febrero por la noche, nos reunimos todos los 14 participantes en la habitación Lobos de dicho refugio. Esta vez el refugio está abarrotado de gente, desde montañeros, iniciados al alpinismo, domingueros y algún que otro perdido. El hecho es que sales de tu casa para huir del bullicio y el gentío, y nos metemos en otro en vez de encontrar la tranquilidad y sosiego de la montaña. Incluso había que cenar en 2 turnos. Aparte solo funcionaba un baño para todo el mundo, el agua del refugio ya “no era potable” y tenías que comprarla embotellada allí y para colmo había quitado las estufas de leña en las habitaciones, o sea, sin calefacción.
Aparte de eso el refugio está ubicado en un lugar idílico y es una joyita de amable construcción y distribución en medio del Parque Nacional de Sierra Nevada.
Al día siguiente el grupo se dividió en 2 partes: los alpinistas que querían hacer un estupendo corredor y escalar alguna cascada de hielo en el Circo del Picón o Circo de Alhorí, y aquellos otros que nos dirigimos a coronar la cumbre más cercana y representativa de la zona: el Picón de Jerez. Javi, Gonzalo, Fernando, Trino y Tomás eran nuestros intrépidos alpinistas; de los cuales podréis conocer su actividad y fotos en el pasado artículo “Canalón Central Circo de Alhorí, Picón de Jerez”. El resto: Miguel Ángel, Maruchi, Maria, Ana, Mario, Roberto, Cristina, Mónica y yo; intentamos la subida al nombrado Picón de Jerez.
La nieve no era lo abundante que esperábamos. La gran cantidad de nieve caída este invierno y días atrás se había derretido a causa de pocos días de buen tiempo y del viento, pero las cumbres resplandecían blancas por el hielo y el inmenso manto blanco.
Detrás del grupo que iban a escalar por el corredor, subíamos los que queríamos llegar al Picón. Dentro del valle y Circo de Alhorí la nieve blanda, dura y helada abundaba sin casi dejar paso a las rocas, solo en las empinadas y escarpadas pendientes que nos circundaban.
Ya al pié del circo y después de otro descanso, nos despedíamos con la mirada del grupo alpinista que ya observábamos como progresaban por el interior del Canalón central. A nosotros nos quedaban algunas palas, pendientes y desniveles mas hasta llegar a la fría y alta cima del Picón de Jerez.
Después de la paciencia de un buen alpinista y del increíble esfuerzo realizado por aquellos/as que subían este pico, y al mismo tiempo un pico de más de tres mil metros, por primera vez; llegamos a la escondida y casi perdida cumbre del Picón de Jerez a 3.088 mts. de altitud. Era el primer pico de más de tres mil metros que subían Ana, Roberto y Maria. Era su iniciación a la alta montaña invernal de Sierra Nevada y, a pesar del sufrimiento y dureza, llegaron a su objetivo; creyeron retirarse en más de una ocasión alguno de ellos.
El frío es intenso, muy intenso; el viento es fuerte y la permanencia en la cumbre no debe de ser muy larga. Nos hacemos la foto de rigor y decidimos o sugiero bajar por la Piedra de Los Ladrones, haciendo un descenso más ameno y memos dañino para las articulaciones, pies y piernas forzadas por la subida; pero más largo que bajar por donde habíamos subido.
Rodeando la parte alta del circo, bajo el Puntal de Juntillas y casi acercándonos a las inmediaciones del Cerro Pelao, caminábamos por laderas blancas semi heladas y surcadas por dibujos hechos por el viento como si arena de una playa se tratara.
Al fondo se dejaron ver tímidamente las grandes cumbres de Sierra Nevada, altivos y perfectos, como si tuvieran vergüenza de ser observados y admirados tan de cerca: Veleta, Mulhacén y Alcazaba sobresalían a lo lejos como si pertenecieran a otra sierra distinta.
La bajada fue larga pero el atardecer nos brindó un espectacular paisaje de sombras, colores y sensaciones.
Por la noche la cena en el refugio no fue gran cosa pero el hambre del desgaste del día nos hizo devorar lo que nos ponían: carne, macarrones, sopa, champiñón y melocotón en almíbar de postre… un lujo. Poca fiesta hicimos luego, ya que este nuevo guarda tiene restringido el disfrute y celebración de la noche. Esa noche 2 nuevos visitantes del refugio se quedaron a dormir en nuestra habitación, abarrotado el refugio solo les quedaba tirar un colchón al suelo para descansar.
Al otro día, sin prisa, nos levantamos sin tensiones ni madrugones inútiles y nos fuimos preparando toda la mañana para bajar hasta los coches perdidos en medio de un camino intransitable por la nieve y hielo en algunos tramos. Por suerte nos acompañó en todo momento el buen tiempo, el sol y las estrellas por la noche y pudimos realizar una gran actividad.
Enhorabuena a Roberto Sala, Ana Coves y Maria Bernad por vuestro primer y frío tres mil. Espero que las sensaciones y experiencias haya sido tan grata como lo fue para los que la subimos por primera vez hace mucho tiempo. Felicitaciones.